Accesorios Baño Inoxidable

Para la fabricación de nuestros accesorios de baño, se emplea el acero inoxidable AISI 304.

Los distintos tipos de acero inoxidable, son aleaciones a base de hierro, cromo, carbono y principalmente níquel, molibdeno, manganeso, silicio, titanio…etc. Que les confiere una resistencia particular a diversos tipos de corrosión.

Existen aceros inoxidables ferríticos como el AISI-430, que incorporan mayor contenido en cromo pero disminuyen la cantidad de carbono, por lo que, a pesar de que muestran una alta resistencia a la corrosión no están recomendados para lugares con alta contaminación industrial y nunca para zonas marinas.

Nuestro acero inoxidable AISI-304, está dentro de la familia de los de tipo austenítico, que son los más comúnmente empleados. Incorporan níquel a su composición química. Poseen una buena resistencia a la corrosión, buena soldabilidad, excelente conformabilidad, son endurecibles por precipitación pero no son modificables por temple.

El AISI-304, es muy empleado para accesorios domésticos, pero también para exteriores como en marquesinas publicitarias, carritos de supermercado y aeropuertos, estructuras metálicas para naves y pabellones, tubos de torres de ventilación y diverso equipamiento urbano.

Dentro de los aceros inoxidables tipo austenítico, existe también el AISI-316, que se distingue del 304 por incorporar molibdeno en su composición, lo que le confiere una mayor resistencia a la corrosión por picaduras y mejor comportamiento frente a la corrosión bajo tensiones. Está especialmente indicado para zonas externas costeras, barcos y en general para contacto con agua marina.

Sin embargo, y a pesar de su alta resistencia a la corrosión, no debemos olvidar unas normas básicas de mantenimiento para que la superficie del inoxidable tenga una buena presencia sin restos de contaminantes ni manchas.

El acero inoxidable basta con limpiarlo con agua y jabón, después debe de secarse bien la superficie para evitar que se queden depositadas partículas contaminantes como restos de jabón o cal, que pueden producir manchas en la superficie, que en ocasiones pueden dar incluso sensación de óxido a la pieza.

Nunca deben emplearse estropajos de ningún tipo, porque muchos de ellos contienen materiales metálicos que contaminan el acero inoxidable, depositando pequeñas partículas que con el tiempo producen poros y óxido en la pieza. Además si la pieza tiene acabado brillo-espejo los estropajos rayarán la superficie.

Si con el tiempo se observan manchas o pequeñas rayas se debe tratar la superficie con un pulimento para metales fino o con un limpiador específico de acero inoxidable. Siempre aplicado con paños de tela fina, a poder ser de algodón.